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Sección: Una imagen.Un relato

Hoy os traemos una entrada especial recopilando los relatos que nos ha inspirado esta imagen para nuestra sección durante este mes :

Una imagen. Un relato”.


Relato Mar: 

Mi refugio, mi lugar de reposo. Me gusta ir al invernadero, sentarme en la silla con un libro en la mano y aislarme del mundo durante unos instantes. En este invernadero las rosas perfuman el ambiente y las mariposas embellecen los arboles con mil y un colores. Hay veces que me gustaría ser como esas mariposas y morir silenciosa y discretamente. Porque... ¿has visto alguna vez el cadáver de una mariposa? Hay veces que pienso que las mariposas mueren y vuelven al aire. Se esfuman en la brisa de la mañana y desaparecen. Y continuaré sentándome en el invernadero esperando a que una mariposa me diga al oído como desvanecerme en el aire y desaparecer del mundo sin que nadie se dé cuenta.

Relato Nikky 

Estoy buscando un lugar original para transportar mis sueños. Solo debe cumplir unas sencillas pero especificas premisas: 
Debe invitar a sentarse, pero no de forma demasiado cómoda, ya que los sueños podrían correr el peligro de acomodarse y renunciar a crecer. Debe tener una estructura ligera, para que se les pueda llevar con facilidad donde la imaginación sea capaz de transportarnos. Debe tener un aspecto especial, puesto que ya sabemos que los sueños tienden a inspirarse entre elementos con personalidad propia. Debe tener puntos firmes pero también huecos y espacios por los que los sueños paseen y se desperecen a su antojo. Debe tener un aura de silencio y paz, puesto que los sueños necesitan concentración para crecer claros y fuertes. Debe ser una estructura lo suficientemente grande como para que no se sientan asfixiados pero lo suficientemente familiar como para que se sientan en casa. Y lo más importante: debe incluir cuatro puntos de apoyo para que la constancia, la creatividad, la paciencia y la fortaleza se sientan como en casa y no nos abandonen nunca. ¡Mirad esto! Es exactamente lo que estaba buscando, es sencillamente perfecto. ¿Y vosotros? ¿Cómo transportaríais vuestros sueños?”. 

Relato Jaume: 

“Ella sabía todo lo que había sucedido años atrás, lo que sucedió hace poco, estaba a poco de saber lo que sucedía en el momento, y sospechaba lo que sucedería en el futuro. Ella, que no era la más vieja, sí era la mejor colocada. Frente a una ventana, que ya inconscientemente llamaba "su ventana", con unos chirriantes porticones de madera con dolor en los huesos tras mucho tiempo con poco movimiento. Sus huesos, por suerte, no sufrían de dolor; sufrían de frío y calor, de suciedad y de cargar peso, pero restaban impasibles ante la vejez, son las pequeñas ventajas de ser de metal. Tiempo atrás gozó de la compañía de un cojín encima de ella, siempre gozaron de una relación cordial pero por suerte ya no estaba. Era un cojín muy quejica: "que si mira como me he manchado..., que si tendrían que darme ya la vuelta que mira que chafado estoy...". Estaba segura de que, de haber sido humana, le provocaría lo que ellos llaman dolor de cabeza. El ruido que nada le molestaba era el de los cotilleos, le encantaban, eran su pasión. Por eso estaba junto a la ventana que siempre estaba abierta. Siempre se acercaba alguien con algo que comentar desinteresadamente, o con un secreto que intercambiar con otro, o algún chiquillo de fácil y dulce soborno para mandar a echar un vistazo a algún lugar. Para su pena, el número de rumores que por allí pasaban había disminuido últimamente. Seguía enterándose de novedades, ya que su ventana, tras muchos lustros de rumores, era ya un punto de encuentro en el pueblo para los que compartían tal afición. No le era triste en sí que mermarán los comentarios sino que ya no tenía su inestimable compañera. Ella era una débil humana y, al contrario que con las sillas, parece ser que a las personas se les cobra la vida al final, al abandonar, y no al principio cuando salen de la tienda. Las confidencias no eran lo mismo sin ella. Tal vez fuera porque lo que más le gustaba era que estos le habían proporcionado una amiga de verdad, alguien con quién compartir, con quién convivir. Y con su muerte ella había dejado de ser útil, un día, sin previo aviso la levantaron y llevaron a alguna parte. No le importaba, ya todo carecía de valor e interés. No sabía qué harían con ella, pero al pasar enfrente de la ventana, desde el lado de la calle, apreció una perspectiva que le sorprendió, por nada especial, simplemente ese tipo de sorpresa que nos llevamos a veces cuando vemos algo que hemos visto millones de veces pero desde un punto de vista diferente. Se fijó en un detalle, y es que había cuatro pequeños puntos en el suelo del tamaño exacto de sus patas y con la longitud justa entre ellos. Eso le tranquilizó, y mucho. Le tranquilizó porque se dio cuenta que ella había dejado marca en ese lugar, lo que haría que, de una forma u otra, estuviera siempre allí. Del mismo modo, una podría irse pero siempre estarían juntas; una marcada por la otra”.

¿Y a vosotros?
¿Qué relato os inspira?


Recopilación de mini-relatos

Hoy aprovechamos para recopilar las tres mini historietas que escribimos nosotros durante este, por si os las perdisteis en Facebook. Pertenecen a la sección "Una imagen. Un relato". Y la imagen inspiradora en esta ocasión fue la siguiente:


Querido diario: Sumamos un día más con normalidad. Al amanecer estaba algo molesto por la humedad, que ya sabes que se te mete dentro del cuerpo y no agrada nada; pero bueno, con un ratillo tomando el sol ya uno se seca. El primero ha sido Don Manuel, hoy con el periódico infestado de noticias futboleras, lo cual le aburre un poco, porque se ha ido antes de lo habitual. ¡Por cierto! Ha cambiado de bastón y la verdad es que el roce de este cuando lo deja apoyado encima de mí es algo más agradable que el del anterior. Luego se volvieron a acercar el grupo habitual de estudiantes con sus bocadillos. Siguen sin saber hablar de nada más que de la chica que les rechazó el fin de semana. Y yo me pregunto: ¿será la misma todas las semanas? en caso de que no fuera así, ¿hay realmente tantas chicas en la ciudad? Menudo sol de justicia al mediodía. Suerte tengo que mis materiales han sido bien tratados en la fábrica, si aún estuviera en mi pieza entera en ese bosque (¡cuánto tiempo!), habría temido gravemente por mi integridad, a riesgo de arder en llamas. Y por la tarde los tortolitos... Al principio la pasión era bonita, ahora ya aburre y tanto magreo encima de mí hasta me asquea. En fin, es lo que hay y para eso está uno aquí. Y al fin la noche, donde nunca nada sucede de forma habitual. Algunas noches no sucede nada y otras, simplemente, ocurren demasiadas cosas. Hoy no ha sido especialmente extraordinario, solo una chica haciendo deporte, a la que he ayudado con flexiones y abdominales para que no se manchase en el suelo. Me ha dejado algo de sudor encima, pero ya entrada la noche se ha mezclado con la humedad, que ya empezaba a notar, y vuelta a empezar. No creo que mañana sea un día muy diferente, aunque eso nunca se sabe.

"Es el mejor momento del día. Me siento en este banco raído cubierto por la agradable sombra de la tarde, me tomo a sorbitos el delicioso café que calienta mis manos y siento que el mundo se detiene. Aquí he leído los libros que me han hecho reír y llorar, he gestado mis mejores ideas y mis versos más tristes, he jugado a la noria de los pensamientos y observado a toda clase de gente pasar ante mí mientras mis curiosos ojos inventaban sus vidas. Siento que este lugar es parte de mí y cada tarde a la misma hora regreso como un barco que ansía su puerto predilecto."

"Hasta aquella mañana lluviosa no éramos más que dos desconocidos en una grande y pequeña ciudad. Si hubiésemos pasado el uno al lado del otro, ni siquiera nos habríamos visto. Habríamos pasado desapercibidos en la muchedumbre. Pero el destino tiene idas y venidas, para nosotros fue la lluvia. Aquella mañana, en el comienzo de la estación de lluvias, fue cuando lo vi por primera vez. Un joven alto, delgado y vestido de traje, bebiendo cerveza y comiendo chocolate, lo primero que se me pasó por la cabeza fue: "¿Y este de qué debe trabajar?". Pero no dije nada, me senté y empecé a dibujar. Los días pasaban y terminamos por conocernos. Los dos pensábamos igual. En las mañanas de lluvia nos parecía un desperdicio ir al colegio o a trabajar, para quedarnos encerrados en una habitación fría y sin vida. Las mañanas de lluvia eran el único momento en que un pedazo de ese cielo siempre tan distante caía en nuestras manos. Cada día lluvioso hacíamos lo mismo, siempre nos encontrábamos en el parque. No eran citas, no. Sencillamente, sabíamos que los días de lluvia nos veríamos en ese banco. Y así fue, hasta que la estación de lluvias terminó. Esta mañana también he ido a ese banco, pero él ya no estaba ahí. Y de esta forma mi primer amor se ha ido junto con las lluvias. Y ese banco, lleno de recuerdos, es ahora asiento de hojas marchitas. Pero quién sabe, quizás es sólo hasta que vuelva la lluvia "

¿Qué os parecen?
¿Cúal sería la vuestra?


Sección: Una imagen.Un relato

De nuevo ponemos en marcha la sección: Una imagen. Un relato, que acogisteis tan bien en el pasado mes de marzo.

En esta ocasión hemos elegido esta imagen para que os inspiréis:


Los próximos tres jueves, como equipo de Los Libros de Bastian, subiremos a nuestro Facebook tres mini relatos que esperamos que os gusten y que os animen a enviarnos los vuestros.

Los esperamos con muchas ganas. Que la inspiración os acompañe.



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