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Reseña: Cuentos populares de la madre muerte
Cuentos populares de la madre muerte
Autor: Ana Cristina Herreros
Editorial: Siruela
ISBN: 978-84-9841-608-4
Núm. pgs: 224
Nivel Dificultad: Media
Sinopsis:
¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? Éstas son las grandes preguntas que nos hacemos, y quizá la respuesta es la misma: venimos y vamos a un lugar que desconocemos. ¿Quizá ese lugar es el mismo? Así lo creían el hombre y la mujer cuando aprendieron a cultivar la tierra. De la Madre Tierra nacía todo y a ella todo regresaba para volver a dar vida: esta antigua forma de entender la muerte permanece en los cuentos populares de todas las culturas.
Con los 44 cuentos reunidos en este libro (tibetanos, españoles, cubanos, mexicanos, inuits, marroquíes, japoneses, árabes, chinos, bosquimanos, indios, etc.) se pretende devolver a la muerte su significado primero: una Muerte que, como nuestra madre, nos acompaña desde que nacemos, que trata a todos por igual y que nos permite descansar cuando el tiempo hace que la vida nos pese. Una Muerte que actúa con justicia, se enamora, es burlada, es amiga, y también una muerte de la que a veces se regresa… o que nunca llega.
Comentario:
Cuentos que me devuelven a la dulce realidad.
Este libro está compuesto de 44 cuentos seleccionados y adaptados por la autora, Ana Cristina Herreros, en un intento por recuperar el origen de la palabra, Muerte. La muerte no significa desaparición, sino renacer para engendrar, en sí misma, una nueva vida. Más pronto o más tarde nos preguntamos con tristeza si es cierto que todo fluye hacia la muerte. Tras esta lectura rectifico y contesto con una sonrisa, pues todo vuelve hacia la vida.
En este enlace podéis acceder a uno de los cuentos, uno muy alentador…
Aquí tenéis el enlace a la ficha del libro, donde encontraréis otros títulos relacionados.
Reseña: Caperucita en Manhattan
Autor: Carmen Martín Gaite
Editorial: Siruela
ISBN: 978-84-7844-201-0
Núm. pgs: 202
Nivel Dificultad: Baja
Sinopsis:
Sara Allen es una niña de diez años que vive en Brooklyn, Nueva York. Su mayor deseo es ir sola a Manhattan para llevar a su abuela un tarta de fresa. La abuela de esta moderna Caperucita ha sido cantante de music-hall y se ha casado varias veces. El lobo es míster Woolf, un pastelero multimillonario que vive cerca de Central Park en un rascacielos con forma de tarta. Pero el hilo mágico de este relato se centra en miss Lunatic, una mendiga sin edad que vive de día oculta en la estatua de la Libertad y que sale de noche para mediar en las desgracias humanas o, si es necesario, llegar a regalar un elixir capaz de vencer al miedo.
Comentario:
“A quien dices tu secreto, das tu libertad”
(Tragicomedia de Calisto y Melibea)
(Tragicomedia de Calisto y Melibea)
Hacía tiempo que quería leerlo, pero con otros ojos, con otro punto de vista. El de alguien que lee sin obligación, en soledad, relajadamente y de manera totalmente libre.
¿Estamos ante el cuento de Caperucita? Estamos ante la esencia de Caperucita. Debemos crecer, debemos reflexionar, debemos madurar. Nos exigen disciplina, rigor y prudencia. Y todo ello de manera pausada, sin estridencias, sin perder los estribos ni rozar la locura. ¿Qué nos queda de este modo? Nada.
La libertad no consiste en tomar decisiones simplemente, sino que consiste en, una vez conocemos y asumimos las consecuencias de cada decisión, aún así y sólo entonces, aprobamos adoptar esa decisión, en cada caso y a cada momento. La libertad es la capacidad de escoger por uno mismo, tomando la decisión en soledad. Nos pueden ayudar a perder el miedo y darnos alas, pero la decisión será siempre nuestra.
Caperucita no es un cuento de niñas y lobos, sino la metáfora del momento de la vida de cada uno en que decidimos dar ese paso, el de tomar y asumir nuestros propios compromisos. Algunos crecerán con 10 años, otros con veinte y otros… no crecerán nunca.
Me quedo con una escena, una de las mejores escenas musicales que ha dado el cine, la de Gilda citada en este libro. La historia de una mujer que quiso ser libre.
Caperucita, lo somos todos, en algún momento de nuestra vida.

